Apaseo el Grande, Gto., a 28 de marzo de 2025.- En el oriente del municipio de Apaseo el Grande, Guanajuato, en los límites con Querétaro se encuentra la comunidad de San Miguel de Ixtla, un lugar que alberga un conjunto arquitectónico singular: sus numerosas capillas familiares. Estas edificaciones, erigidas entre los siglos XVII y XVIII, son testimonio de la fusión entre la cultura otomí y la influencia del catolicismo español.

Se estima que en Ixtla existen alrededor de 72 capillas, aunque algunas fuentes mencionan la existencia de 23 capillas familiares y tres templos principales. Estas estructuras, conocidas como «pequeñas catedrales en miniatura», reflejan la devoción y el fervor religioso de las familias que las construyeron. Muchas de ellas presentan pinturas murales que narran pasajes bíblicos y elementos de la cosmovisión indígena. Un ejemplo destacado es la Capilla «La Pinta», cuya pintura mural representa cuatro escenas del calvario de Cristo, incorporando símbolos como la Madre-Luna y el Padre-Sol, representaciones de la cultura pame.

A pesar de su valor histórico y cultural, muchas de estas capillas se encuentran en estado de deterioro debido al paso del tiempo y la falta de mantenimiento. Sin embargo, iniciativas como la «Ruta de la Fe» buscan revitalizar y promover el turismo religioso en la región, incorporando a Ixtla y sus capillas como puntos clave en este recorrido espiritual.

Visitar Ixtla es sumergirse en un viaje al pasado, donde la arquitectura, el arte y la historia convergen en un entorno de misticismo y tradición. Es un recordatorio de la riqueza cultural que yace en las comunidades mexicanas y la importancia de preservar estos tesoros para las futuras generaciones.

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