Reina Abstencionismo en Elección Judicial

Celaya, Gto., a 2 de junio de 2025.- La jornada electoral del domingo, destinada a renovar magistraturas en el Poder Judicial de diversos estados del país, quedó marcada por un protagonista silencioso pero contundente: el abstencionismo. Con niveles de participación ciudadana que en algunos distritos no superó el 10%, mientras en otros apenas alcanzó el 14%, el INE estima la participación entre 12.5 y 13.3 % ; la elección judicial revela una preocupante desconexión entre los ciudadanos y un poder fundamental para la democracia.

Una elección poco comprendida

A diferencia de los comicios ejecutivos o legislativos, en los que se eligen alcaldes, gobernadores o diputados, las elecciones judiciales suelen pasar desapercibidas para el electorado. La mayoría de los ciudadanos desconoce las funciones, la relevancia y el impacto que tienen los jueces y magistrados en la vida pública. Esto se refleja en el bajo interés, escasa cobertura mediática y mínima discusión en redes sociales.

“El problema no es sólo de apatía, sino de falta de información. No se nos explica quiénes son los candidatos ni qué implicaciones tiene su elección”, comenta María de Lourdes Ibarra, profesora de derecho constitucional. “Y si la gente no sabe por quién está votando, difícilmente se sentirá motivada a participar”.

Desconfianza estructural

Otra causa del abstencionismo radica en la profunda desconfianza hacia las instituciones judiciales. Diversas encuestas nacionales colocan al Poder Judicial entre las instituciones con menor credibilidad. Casos de corrupción, resoluciones polémicas y la percepción de que los jueces responden a intereses políticos o económicos han minado la legitimidad de los órganos de justicia.

“¿Para qué votar si al final todo sigue igual o peor?”, se pregunta Pedro Zamora, comerciante en León, Guanajuato, “Uno no cree que con su voto vaya a cambiar algo en los tribunales”.

El dilema de la elección judicial

México ha adoptado distintos modelos para seleccionar jueces: desde nombramientos por parte del Ejecutivo o del Legislativo, hasta la elección directa por voto popular, como se ha aplicado en algunos estados este año. Sin embargo, esta última modalidad, inspirada en sistemas como el de Estados Unidos, ha generado controversias: ¿es el voto popular la mejor vía para garantizar la imparcialidad y profesionalismo judicial?

Los críticos argumentan que la elección judicial tiende a politizar la justicia, abre la puerta al clientelismo electoral y favorece a candidatos con mayor capacidad de campaña, no necesariamente con mejor preparación legal.

Quienes respaldan la reforma señalan que el abstencionismo es un síntoma de desconfianza acumulada y falta de costumbre democrática en el ámbito judicial, no necesariamente del fracaso del modelo.

Urge una estrategia pedagógica

Para especialistas y observadores electorales, lo ocurrido este fin de semana debe ser un llamado de atención. Más allá de los números, el abstencionismo refleja una ciudadanía que no se siente representada, informada ni involucrada en las decisiones que afectan al sistema de justicia.

Algunos expertos sugieren considerar un modelo mixto que combine la participación ciudadana con mecanismos técnicos de evaluación. Otros proponen fortalecer el servicio profesional de carrera judicial y evitar la politización de las cortes.

La elección judicial de 2025 pone en evidencia una deuda pendiente en la construcción democrática del país: acercar la justicia a la ciudadanía. Sin una estrategia de educación cívica y sin una transformación profunda del sistema judicial, el abstencionismo seguirá siendo la norma, no la excepción. Y con ello, se debilita uno de los pilares fundamentales del Estado de Derecho.

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