Celaya, Gto., a 21 de agosto de 2026.- El proyecto del tren de pasajeros Querétaro–Irapuato avanza y seguramente será una de las obras de infraestructura ferroviaria más importantes que actualmente se desarrollan en Guanajuato.
Con una longitud de 108.2 kilómetros, el corredor busca recuperar el transporte ferroviario de pasajeros en una de las regiones con mayor actividad industrial, económica y poblacional del país, y posteriormente extenderse hacia León y Guadalajara.
La dimensión del proyecto va mucho más allá de colocar vías y construir estaciones. Implica liberar derechos de vía, resolver cruces ferroviarios y carreteros, levantar estaciones y paraderos, instalar sistemas de señalización y telecomunicaciones, construir talleres y bases de mantenimiento y, sobre todo, integrar el nuevo ferrocarril con los sistemas de transporte urbano y regional.

Querétaro–Irapuato: la obra ya está en marcha
El tramo Querétaro–Irapuato contempla una vía doble, sin electrificar, con una velocidad máxima de diseño de hasta 200 kilómetros por hora. El proyecto considera estaciones y paraderos en Querétaro, Apaseo el Grande, Celaya, Villagrán–Cortazar, Salamanca e Irapuato.
El Gobierno federal ha señalado que la ruta tendrá una demanda estimada de alrededor de 50 mil pasajeros diarios considerando los servicios entre Ciudad de México e Irapuato, con mercados particularmente importantes entre Querétaro y Guanajuato, San Juan del Río y Celaya, así como Celaya e Irapuato.
A mediados de 2026, el proyecto ya reportaba trabajos de desmonte y despalme, construcción de terracerías, obras de drenaje y trabajos en el patio de maniobras. En abril, la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes informó que ya se había licitado la construcción de estaciones, paraderos, base de mantenimiento y sistemas de señalización, control y telecomunicaciones.
La ficha oficial de Proyectos México reportaba al 20 de mayo de 2026 un avance físico global de aproximadamente 15 por ciento, aunque las cifras de avance se han ido actualizando conforme evolucionan los distintos contratos y frentes de obra.

La liberación de predios, uno de los grandes desafíos
Uno de los aspectos menos visibles, pero fundamentales, es la liberación del derecho de vía. La construcción de un ferrocarril moderno requiere disponer de terrenos suficientes para las vías, estaciones, viaductos, patios, talleres y obras complementarias.
En Guanajuato, autoridades y representantes federales han reportado avances en la liberación de terrenos en Apaseo el Grande, Celaya, Salamanca y Villagrán, mientras que en determinados puntos de Irapuato y Cortazar todavía se identificaban asuntos pendientes.
En Apaseo el Grande, por ejemplo, el Gobierno federal adquirió un predio de aproximadamente 18 hectáreas para instalar el complejo de mantenimiento. El municipio también consiguió incorporarse al proyecto con una estación, después de que inicialmente no estaba contemplado como punto de parada.
Este cambio tiene una explicación económica: Apaseo el Grande se ha convertido en un importante polo industrial, con grandes empresas, parques industriales y una intensa movilidad cotidiana de trabajadores.

Las estaciones serán nodos de movilidad
El proyecto ferroviario no contempla únicamente edificios para subir y bajar del tren. La planeación oficial plantea estaciones integradas con el transporte público, espacios abiertos y áreas que permitan una relación más eficiente con las ciudades.
Entre las estaciones contempladas se encuentran Apaseo el Grande, Celaya, Villagrán–Cortazar, Salamanca e Irapuato, además de la terminal en Querétaro.
En Irapuato se trabaja sobre la zona ferroviaria existente y el entorno de la histórica estación. El proyecto pretende aprovechar la infraestructura ferroviaria y reconfigurar accesos y espacios para convertir el sitio en un nuevo nodo de movilidad regional.
Esto representa también una oportunidad para recuperar el valor histórico del ferrocarril en Guanajuato, pero con una infraestructura diseñada para las necesidades actuales.

Celaya: una pieza estratégica
Para Celaya, el proyecto tiene una importancia particular. La ciudad se encuentra en el centro de una intensa dinámica industrial y logística y mantiene relaciones económicas cotidianas con Querétaro, Apaseo el Grande, Salamanca e Irapuato.
La construcción del tren de pasajeros también está relacionada con la reorganización de los servicios ferroviarios de carga. En la zona de Celaya se trabaja en los libramientos ferroviarios que permitirán reducir la presencia de trenes de carga dentro de la zona urbana y generar mejores condiciones para el ferrocarril de pasajeros.
La liberación de estos espacios resulta fundamental para evitar que el nuevo servicio quede atrapado en una red ferroviaria diseñada principalmente para mercancías.

El siguiente gran paso: Irapuato–León
La extensión hacia León representa la segunda gran etapa del proyecto ferroviario en Guanajuato. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció en febrero de 2026 que los trabajos del tramo Irapuato–León iniciarían durante el año y quedarían a cargo del Agrupamiento de Ingenieros Militares “Felipe Ángeles”. En ese momento ya se realizaba la ingeniería básica de los trazos.
El proyecto forma parte de un corredor mayor de aproximadamente 310 kilómetros entre Irapuato y Guadalajara, con León como un punto estratégico antes de continuar hacia Jalisco. El trazo busca mantenerse, en buena medida, aledaño a la infraestructura ferroviaria de carga existente.
Sin embargo, aquí conviene distinguir entre el anuncio político y el avance técnico: hasta agosto de 2026 todavía se encontraban en definición aspectos del recorrido y de las estaciones del tramo Irapuato–León. La información disponible señala que los recursos garantizados hasta 2028 corresponden principalmente al tramo Querétaro–Irapuato, mientras continúan los estudios para la extensión.
¿Y el Aeropuerto Internacional del Bajío?
Uno de los temas que mayor interés ha generado en el proyecto es la posibilidad de una conexión ferroviaria con el Aeropuerto Internacional del Bajío, ubicado en Silao. La idea ha sido planteada por representantes del sector empresarial de León, quienes consideran que una estación o conexión ferroviaria con el aeropuerto fortalecería la movilidad de pasajeros, trabajadores y visitantes y permitiría articular el tren con el principal aeropuerto de la región.
No obstante, a agosto de 2026 no existe confirmación oficial de una estación ferroviaria dentro del aeropuerto. La propuesta debe considerarse todavía como una posibilidad en análisis y no como una obra definida. Incluso anteriormente se había planteado que, por volumen de usuarios, podría resultar más conveniente estudiar una conexión con Guanajuato Puerto Interior, donde existe una enorme concentración industrial y laboral.
El debate, por tanto, no es menor. Una conexión con el aeropuerto favorecería la movilidad turística y empresarial; una conexión con Puerto Interior podría atender una demanda cotidiana mucho mayor de trabajadores y empresas. La solución podría incluso requerir una estrategia de conexión intermodal que vincule ambas zonas mediante transporte complementario.

León: la gran apuesta regional
La incorporación de León modifica la dimensión económica del proyecto. La ciudad representa uno de los principales centros urbanos, industriales, comerciales, educativos y turísticos del centro del país. El Gobierno federal ha planteado que el corredor México–Querétaro–Irapuato–León–Guadalajara permitirá atender importantes flujos de movilidad entre ciudades que mantienen relaciones económicas y laborales cada vez más estrechas.
Para Guanajuato, la llegada del tren a León podría significar la integración ferroviaria de buena parte del corredor industrial: Apaseo el Grande, Celaya, Villagrán–Cortazar, Salamanca, Irapuato y León, además de sus conexiones con Querétaro, Ciudad de México y posteriormente Guadalajara.
Pero el verdadero impacto dependerá de que las estaciones estén correctamente ubicadas y conectadas con el transporte urbano. Un tren rápido puede reducir considerablemente los tiempos entre ciudades, pero si los pasajeros tardan demasiado en llegar desde la estación a sus hogares, centros de trabajo, universidades o parques industriales, parte de esa ventaja se pierde.
Una obra que puede cambiar la estructura del Bajío
El tren de pasajeros puede convertirse en mucho más que una alternativa al automóvil y al autobús. Puede modificar la manera en que se organiza territorialmente el Bajío. Un trabajador podría vivir en Celaya y laborar en Querétaro; otro podría trasladarse diariamente de Salamanca a Irapuato; estudiantes podrían desplazarse entre ciudades; empresarios y visitantes tendrían una nueva alternativa para recorrer el corredor industrial.
La conectividad ferroviaria también podría favorecer la reducción del tráfico carretero, disminuir emisiones y generar nuevos polos de desarrollo alrededor de las estaciones. Pero para que esto ocurra será indispensable que el proyecto se acompañe de transporte público alimentador, estacionamientos, infraestructura peatonal, ciclovías, cruces seguros y una adecuada planeación urbana.
El reto de cumplir los tiempos
El calendario representa otro desafío. Para el tramo Querétaro–Irapuato, la información oficial y contractual apunta hacia una conclusión de las obras durante 2027, mientras que diversos reportes han señalado que la llegada del servicio a la región ocurriría posteriormente conforme se complete la infraestructura y se ponga en operación.
En el caso de Irapuato–León, el escenario todavía es menos definido. Aunque el Gobierno federal anunció el inicio de trabajos durante 2026, durante agosto continuaban los estudios y la definición de estaciones.
Esto significa que la conexión Querétaro–Irapuato es hoy la parte más madura del proyecto, mientras que la extensión hacia León avanza en una etapa de ingeniería, estudios y definición de infraestructura.
El tren que puede volver a unir al Bajío
Durante décadas, el ferrocarril fue uno de los principales elementos de integración económica y social de Guanajuato. Ahora, el proyecto de pasajeros busca recuperar esa función bajo un modelo completamente diferente: trenes modernos, mayor velocidad, estaciones contemporáneas y una red diseñada para conectar ciudades industriales. El desafío será convertir las promesas en infraestructura funcional.
La liberación de predios, la construcción de estaciones, la reorganización de las vías de carga, la definición del trazo hacia León y la eventual conexión con el Aeropuerto Internacional del Bajío o Puerto Interior serán decisiones determinantes.
Si el proyecto logra resolver esos puntos, Guanajuato podría quedar integrado en un nuevo corredor ferroviario que conecte Ciudad de México, Querétaro, el corredor industrial guanajuatense, León y Guadalajara, colocando nuevamente al tren como uno de los grandes motores de movilidad y desarrollo regional.
El ferrocarril, en este escenario, no sería únicamente un medio de transporte. Sería una pieza de infraestructura estratégica para el futuro económico del Bajío.

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