Celaya, Gto., a 21 de agosto de 2025.- El futuro económico de la región Laja-Bajío comienza a perfilarse con una visión que rebasa las fronteras municipales. En el marco del 45 aniversario del Consejo Coordinador Empresarial de Celaya (CCE), se presentó el Foro Metropolitano para la Presentación del Estudio del Ecosistema Económico de la Región Laja-Bajío, trabajo desarrollado por el Dr. Mauricio Hernández, en colaboración con la Universidad Latina de México (ULM).
La presentación adquiere especial relevancia porque coloca sobre la mesa la necesidad de entender a Celaya y a los municipios de su entorno no como economías aisladas, sino como un sistema metropolitano y productivo integrado, capaz de competir por inversiones, talento, infraestructura y nuevas cadenas de valor.
El propio CCE Celaya ha señalado que el estudio fue realizado en colaboración con la Universidad Latina de México y que el Foro Metropolitano permitió compartir elementos y perspectivas sobre el futuro económico de la región.
La propuesta llega en un momento particularmente importante. Durante la celebración de los 45 años del organismo empresarial, la gobernadora Libia Dennise García Muñoz Ledo reconoció al CCE como un aliado del crecimiento y la competitividad de la región Laja-Bajío y llamó a continuar apostando por la innovación, el talento y el desarrollo de Celaya y Guanajuato.

Una visión metropolitana para una región estratégica
Uno de los grandes aportes del estudio presentado en el Foro Metropolitano es precisamente plantear que el desarrollo económico de Laja-Bajío requiere una visión regional.
Celaya ocupa una posición estratégica por su ubicación, conectividad carretera y ferroviaria, infraestructura industrial y cercanía con importantes mercados nacionales. Sin embargo, su potencial económico aumenta cuando se observa junto con Apaseo el Grande, Apaseo el Alto, Cortazar, Villagrán, Comonfort, Juventino Rosas, Tarimoro, Salvatierra y otros municipios que conforman un amplio corredor productivo. El desafío consiste en transformar esa proximidad geográfica en una verdadera integración económica, logística, urbana, educativa y tecnológica.
En otras palabras, el futuro de Laja-Bajío no puede depender exclusivamente de que cada municipio compita por separado por una planta industrial. La oportunidad está en construir un ecosistema regional capaz de ofrecer infraestructura, proveedores, talento, servicios especializados, vivienda, movilidad y calidad de vida.

Del corredor automotriz al ecosistema industrial diversificado
Durante las últimas décadas, la industria automotriz se convirtió en uno de los principales motores económicos de Guanajuato y particularmente del corredor Laja-Bajío. Pero el siguiente ciclo económico exige diversificación. La región tiene condiciones para aprovechar la transformación de la industria mundial hacia la electromovilidad, electrónica, automatización, robótica, inteligencia artificial, manufactura avanzada y nuevas tecnologías energéticas.
En ese contexto, la manufactura de cables y arneses puede adquirir mayor importancia, particularmente por la demanda que generan los vehículos eléctricos y las nuevas plataformas electrónicas.
También existe una oportunidad para desarrollar empresas dedicadas a tarjetas electrónicas, sensores, sistemas de control, conectores, componentes eléctricos y equipos para automatización.
La meta no debería ser solamente producir más, sino producir componentes con mayor contenido tecnológico y mayor valor agregado.

El reto de los chips y la electrónica
Uno de los sectores que puede modificar profundamente la estructura económica de Guanajuato durante los próximos años es el de los semiconductores. El estado ya ha comenzado a explorar una estrategia para incorporarse a esta cadena, con una visión que contempla el desarrollo de talento, infraestructura y capacidades especializadas.
Para Laja-Bajío, la oportunidad puede encontrarse no necesariamente en instalar de inmediato una gran planta de fabricación de chips, sino en construir un ecosistema alrededor de los semiconductores: diseño, pruebas, empaquetado, sensores, componentes electrónicos, automatización, mantenimiento especializado y manufactura de equipos. La cercanía con la industria automotriz puede ser una ventaja adicional.
Los vehículos modernos dependen cada vez más de sensores, procesadores, sistemas de asistencia, cámaras, unidades electrónicas de control y software. La transición hacia la electromovilidad aumentará todavía más esta dependencia.

Agroalimentación: otra columna vertebral
El estudio y la visión metropolitana también deben observar una de las principales fortalezas históricas de la zona: el sector agroalimentario. La región Laja-Bajío cuenta con una amplia tradición agrícola y una importante infraestructura de producción y comercialización. El reto es integrar esa vocación con tecnología.
Agricultura de precisión, sistemas de riego inteligente, sensores, análisis de datos, automatización, trazabilidad, conservación y procesamiento de alimentos pueden convertir al campo regional en una actividad de mayor productividad y valor agregado. La agroindustria puede además convertirse en un puente entre el sector rural y la nueva economía industrial.
La transformación de productos agrícolas en alimentos procesados, ingredientes especializados, productos congelados, alimentos funcionales, empaques y soluciones de conservación puede generar empleos y empresas en municipios que tradicionalmente han dependido de actividades primarias.

Industria química y farmacéutica
Otro componente de la nueva economía regional deberá ser la industria química y farmacéutica. La industria química ya representa una actividad estratégica para Guanajuato, por su capacidad para abastecer a sectores como el automotriz, agroalimentario, farmacéutico y de cuidado personal.
En Laja-Bajío existe la posibilidad de desarrollar proveedores especializados en materiales, recubrimientos, polímeros, adhesivos, productos químicos industriales, insumos agrícolas y soluciones para manufactura.
La industria farmacéutica podría representar un salto todavía mayor en términos de especialización y generación de conocimiento. Para ello se requiere vincular empresas, universidades, laboratorios, centros de investigación y sector salud.
El resultado sería una economía menos dependiente de la manufactura tradicional y con mayor capacidad para generar empleos profesionales.
Universidad y empresa: el talento como infraestructura
Uno de los elementos más importantes del Foro Metropolitano es la participación de la Universidad Latina de México en la elaboración del estudio. La vinculación entre instituciones educativas y sector empresarial será indispensable para que la transformación económica no se quede únicamente en la llegada de inversiones.
El CCE Celaya ya trabaja en temas de formación y actualización de talento, incluyendo el impulso de microcredenciales como herramienta para responder a las nuevas necesidades del mercado laboral. Esto adquiere mayor importancia cuando se observan las industrias que podrían llegar a Laja-Bajío.
Las nuevas empresas requerirán ingenieros electrónicos, mecatrónicos, especialistas en automatización, programación, inteligencia artificial, análisis de datos, química, biotecnología, logística y mantenimiento industrial.
La región tendrá que competir no solamente por inversiones, sino por personas capacitadas para hacer funcionar esas inversiones.
Celaya como centro articulador
En esta visión, Celaya puede desempeñar el papel de centro articulador del ecosistema Laja-Bajío. Su ubicación y conectividad le permiten funcionar como punto de encuentro entre industria, agricultura, comercio, logística, educación y servicios. Pero para lograrlo será necesario resolver retos de movilidad, infraestructura urbana, agua, energía, seguridad, vivienda y planeación territorial.
El concepto metropolitano adquiere aquí una dimensión práctica: una empresa que se instala en un municipio necesita trabajadores que pueden vivir en otro; proveedores que se encuentran en una tercera localidad; universidades localizadas en otra; y carreteras y ferrocarriles que conectan todo el sistema.
Por ello, la planeación económica no puede separarse de la planeación urbana y territorial.
Una oportunidad para las empresas locales
La llegada de industrias de mayor tecnología también representa una oportunidad para las pequeñas y medianas empresas. El objetivo debería ser que una mayor proporción de las compras de las grandes industrias se quede en Guanajuato.
Talleres metalmecánicos, empresas de mantenimiento, fabricantes de piezas, compañías de software, laboratorios, transportistas, empresas logísticas y prestadores de servicios industriales pueden evolucionar hacia proveedores certificados de cadenas globales.
Esto permitiría que la inversión extranjera tenga un efecto multiplicador en la economía regional.
El CCE Celaya, como organismo empresarial representativo del municipio, tiene en este escenario una función estratégica: articular al sector privado, las universidades y las autoridades para convertir las oportunidades identificadas en proyectos concretos. El organismo señala que fue fundado en 1981 con el objetivo de impulsar la participación empresarial y proyectos de beneficio para Celaya y la región.
El agua y la energía: los límites del crecimiento
Sin embargo, el futuro económico de Laja-Bajío también tiene límites. La disponibilidad de agua será uno de los principales factores para definir qué industrias pueden instalarse y dónde. No será viable repetir un modelo de crecimiento industrial que compita de manera desordenada con el consumo urbano y la producción agrícola. La solución tendrá que incluir reúso, tratamiento, eficiencia, infraestructura hidráulica y tecnologías que reduzcan el consumo industrial.
La energía será otro factor decisivo. Las industrias electrónicas, los centros de datos, la manufactura avanzada y las nuevas tecnologías requieren electricidad suficiente, confiable y competitiva. Por ello, el futuro económico de la región tendrá que construirse también alrededor de una estrategia energética regional.
De estudio a proyecto de largo plazo
El Foro Metropolitano presentado durante el 45 aniversario del CCE Celaya puede convertirse en un punto de partida para una discusión de mayor alcance.
El verdadero valor del estudio elaborado por el Dr. Mauricio Hernández con la Universidad Latina de México estará en su capacidad para traducirse en una agenda regional de largo plazo, con objetivos, proyectos, indicadores y responsabilidades.
La región necesita saber qué industrias quiere atraer, qué infraestructura necesita, dónde puede crecer, qué talento deberá formar, cómo integrará a las MIPYMES y cómo garantizará agua, energía y movilidad.
La celebración del 45 aniversario del CCE dejó, de esta manera, algo más que una mirada hacia el pasado. La presencia de autoridades, empresarios, universidades y representantes de la sociedad colocó sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué región Laja-Bajío queremos construir durante las próximas décadas?
La respuesta puede estar en una economía diversificada que combine agroalimentación, manufactura avanzada, cables y componentes eléctricos, electrónica, semiconductores, industria química, farmacéutica, logística y conocimiento.
El reto será convertir la suma de capacidades existentes en un verdadero ecosistema metropolitano. Y en esa transformación, Celaya puede dejar de ser únicamente un punto estratégico dentro del corredor industrial del Bajío para convertirse en el centro articulador de una nueva plataforma económica regional, capaz de competir por inversión, talento e innovación en México y en el mundo.

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