Guanajuato, Gto., a 14 de septiembre de 2026.- El lirio acuático, una de las principales amenazas para diversos cuerpos de agua de Guanajuato, comienza a ser visto no sólo como una maleza que debe retirarse, sino como una fuente potencial de bioinsumos, energía y materiales para la industria.
Durante años, el lirio acuático ha representado uno de los principales desafíos ambientales de la Laguna de Yuriria y otros cuerpos de agua de Guanajuato. Su acelerado crecimiento genera extensas coberturas sobre la superficie, reduce la entrada de luz y puede disminuir la disponibilidad de oxígeno en el agua, afectando a los ecosistemas y las actividades económicas que dependen de ellos.Sin embargo, una nueva visión comienza a modificar la manera de enfrentar el problema: retirar el lirio del agua y, en lugar de considerarlo un residuo, convertirlo en materia prima.
En Guanajuato existen desde hace varios años investigaciones, proyectos piloto y experiencias productivas encaminadas a aprovechar la biomasa de Eichhornia crassipes, nombre científico del lirio acuático, para generar productos de valor agregado. La estrategia apunta hacia un modelo de economía circular: extraer una planta invasora de los cuerpos de agua, procesarla y transformarla en productos que puedan utilizarse en la agricultura, la generación de energía, el tratamiento de contaminantes y eventualmente en diferentes procesos industriales.

De maleza a bioinsumo
Uno de los campos con mayor potencial se encuentra en la generación de bioinsumos agrícolas. La biomasa del lirio puede ser sometida a procesos de acondicionamiento y transformación para producir materiales orgánicos que pueden incorporarse a procesos de compostaje, elaboración de biofertilizantes y mejoramiento de sustratos.
En Guanajuato ya se han desarrollado experiencias relacionadas con el aprovechamiento del lirio para la producción de biofertilizantes. En 2022, el Gobierno del Estado reportó la instalación de biodigestores a base de lirio acuático en la zona de influencia de la Laguna de Yuriria, con la finalidad de producir biogás para autoconsumo y biofertilizantes. La investigación científica también ha avanzado en esta dirección. Un estudio realizado por investigadores vinculados al Tecnológico Nacional de México y otras instituciones analizó la utilización de biomasa de lirio acuático como sustrato alternativo para la formación de plántulas de lechuga, lo que abre posibilidades para incorporar esta materia vegetal a sistemas agrícolas más sustentables.

Energía producida a partir del lirio
Otra vertiente es la producción de energía. La Universidad de Guanajuato y autoridades ambientales han trabajado durante años en alternativas para transformar el lirio en biogás mediante procesos de digestión anaerobia. La experiencia en Yuriria comenzó con un proyecto piloto en 2016 y posteriormente evolucionó hacia la instalación de biodigestores domésticos. De acuerdo con información presentada por la Secretaría de Medio Ambiente y Ordenamiento Territorial de Guanajuato, en 2020 se establecieron 10 biodigestores en viviendas y negocios de alimentos de comunidades cercanas a la laguna.
La importancia de esta alternativa va más allá de producir energía. Cada kilogramo de lirio retirado representa biomasa que deja de permanecer acumulada en el cuerpo de agua y que puede incorporarse a un proceso productivo. Es decir, la limpieza ambiental puede convertirse simultáneamente en generación de energía y aprovechamiento de residuos.
Una planta con fibras y propiedades aprovechables
El interés industrial por el lirio también está relacionado con su composición lignocelulósica. Investigaciones realizadas en la Universidad de Guanajuato han estudiado las características de la biomasa de Eichhornia crassipes y su capacidad para interactuar con contaminantes.
Uno de los trabajos encontró que la planta presenta capacidad de bioacumulación de diversos metales, una característica que puede ser aprovechada en investigaciones de tratamiento de aguas contaminadas. Otro estudio desarrollado en la propia Universidad de Guanajuato evaluó fibras y perlitas elaboradas con biomasa de lirio para analizar su capacidad de remover mercurio de soluciones contaminadas.
Estos trabajos muestran que el lirio no necesariamente tiene que terminar en un relleno sanitario o convertirse simplemente en composta. Puede transformarse en un material funcional para procesos de remediación ambiental, aunque su uso debe realizarse bajo estrictos controles para evitar transferir los contaminantes acumulados por la planta a nuevos productos.

Del papel a nuevos materiales
El aprovechamiento del lirio en Guanajuato tampoco es nuevo en el terreno de los materiales. Desde hace años se han impulsado experiencias para elaborar papel y artesanías a partir de esta planta en comunidades cercanas a la Laguna de Yuriria.
El entonces Instituto de Ecología del Estado promovió capacitación para que habitantes de comunidades ribereñas transformaran el lirio en papel, cuadernos, libretas y tarjetas, además de experimentar con bolsas y tapetes. Incluso estudiantes de la Universidad de Guanajuato desarrollaron una técnica para elaborar papel a partir de lirio acuático sin utilizar pegamento, dentro de un proyecto que buscaba combinar impacto ecológico, económico y social.
Estos antecedentes permiten imaginar una evolución del aprovechamiento artesanal hacia procesos de mayor escala, en los que las fibras vegetales puedan convertirse en insumos para materiales compuestos, empaques, productos de celulosa, sustratos y otros desarrollos industriales.
El reto: garantizar que el aprovechamiento sea seguro
Transformar el lirio en materia prima industrial no significa simplemente recogerlo, secarlo y utilizarlo. Existe un desafío fundamental: la planta puede acumular contaminantes presentes en el agua. Precisamente por su capacidad de bioacumulación, el lirio ha sido estudiado como una especie con potencial para la fitorremediación. Pero esa misma característica obliga a analizar la biomasa antes de utilizarla en productos destinados al contacto humano, alimentación animal o agricultura.
Por ello, un modelo industrial de aprovechamiento tendría que establecer protocolos de recolección diferenciada, análisis químico, clasificación de biomasa, procesamiento y destino final. La materia vegetal procedente de un cuerpo de agua contaminado no necesariamente debería tener el mismo destino que la obtenida de una zona con mejores condiciones ambientales.

Una oportunidad para Guanajuato
El desafío ambiental puede convertirse así en una oportunidad de innovación. Guanajuato cuenta con antecedentes de investigación sobre el lirio acuático, experiencias de producción de biogás, elaboración de biofertilizantes, fabricación de papel y estudios sobre sus propiedades como biomasa y material lignocelulósico.
El siguiente paso podría ser articular estos esfuerzos en una estrategia integral que vincule a universidades, centros de investigación, autoridades ambientales, productores agrícolas y empresas. La meta sería pasar de un esquema basado únicamente en “extraer y desechar” a otro de “extraer, transformar y aprovechar”.
Para la Laguna de Yuriria y otros cuerpos de agua afectados por esta planta invasora, la diferencia podría ser significativa. La limpieza dejaría de representar exclusivamente un costo ambiental y económico para convertirse en el primer eslabón de una cadena productiva.
Economía circular desde los cuerpos de agua
El concepto es sencillo, pero su aplicación requiere tecnología, inversión y controles ambientales: el lirio que hoy obstruye un cuerpo de agua podría convertirse mañana en energía, bioinsumos o materia prima. La apuesta de Guanajuato consiste en encontrar el equilibrio entre el saneamiento de sus cuerpos de agua y la creación de nuevas oportunidades económicas.
El verdadero potencial del proyecto no está únicamente en encontrar un uso para una planta invasora. Está en construir un modelo en el que la solución de un problema ambiental genere simultáneamente beneficios económicos, sociales y tecnológicos. El lirio acuático, durante décadas considerado únicamente una plaga, puede comenzar así una nueva etapa: de maleza invasora a recurso de la economía circular guanajuatense.

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