Celaya, Gto., a 20 de septiembre de 2026.- Guanajuato enfrenta el cierre de la temporada de lluvias con un panorama hídrico muy diferente al de los meses anteriores. Las precipitaciones registradas durante 2026 han permitido una recuperación importante de los principales almacenamientos de agua de la entidad, al grado de que algunas presas se encuentran ya en niveles elevados y obligan a mantener una vigilancia permanente sobre sus desfogues, cauces y zonas bajas.
De acuerdo con el reporte hidrometeorológico de la Secretaría del Agua y Medio Ambiente de Guanajuato (SAMA), con corte al 8 de septiembre de 2026, las principales presas del estado registraban un almacenamiento promedio de 81.1 por ciento, equivalente a mil 455.4 millones de metros cúbicos de agua. La cifra representa una recuperación considerable frente al escenario de abril, cuando el promedio de almacenamiento era de 69.8 por ciento, con mil 306.7 millones de metros cúbicos. Para julio, el nivel había subido a 78 por ciento, lo que evidencia el impacto que ha tenido el temporal de lluvias sobre los cuerpos de agua de Guanajuato.

Más agua, pero también más vigilancia
El comportamiento de las presas confirma que las lluvias han sido fundamentales para mejorar las reservas hidráulicas del estado. Hasta el 8 de septiembre, el promedio mensual de precipitación era de 52.6 milímetros, mientras que el acumulado de lluvia durante 2026 alcanzaba 482.1 milímetros. Sin embargo, un mayor almacenamiento también representa un reto para las autoridades, particularmente cuando los escurrimientos continúan llegando a las presas y algunos vasos alcanzan o superan su capacidad operativa.
El caso más significativo es el de la presa Solís, uno de los principales vasos reguladores de Guanajuato, que al 11 de septiembre reportaba un almacenamiento de 104.7 por ciento, acompañado de salidas de agua. La situación obliga a mantener una estrecha coordinación entre autoridades estatales, municipales, organismos operadores, productores agrícolas y población que vive en zonas cercanas a ríos, arroyos y cauces.
Solís, el punto de mayor atención
La presa Solís es estratégica para el sistema hidráulico de la región Laja-Bajío y para las actividades agrícolas. Su elevado nivel refleja la intensidad de los escurrimientos generados por las lluvias, pero al mismo tiempo convierte en prioritario el manejo adecuado de las salidas de agua.
El objetivo no es solamente almacenar el mayor volumen posible, sino regular los excedentes para evitar que una combinación de lluvias intensas, escurrimientos y cauces saturados genere inundaciones en comunidades y zonas agrícolas. Por ello, el monitoreo de la presa y de los ríos vinculados con ella adquiere especial importancia durante los episodios de precipitación intensa.

Así se encuentran algunas de las principales presas
El reporte de las autoridades estatales permite observar diferencias importantes entre los principales cuerpos de agua. Al 11 de septiembre, la presa Solís (Acámbaro), se encontraba en 104.7 por ciento de almacenamiento; la Laguna de Yuriria (Yuriria), en 56.9 por ciento; la presa Ignacio Allende (SMA), en 66.4 por ciento; y La Purísima (Guanajuato), en 80.9 por ciento.
Estos niveles muestran que la recuperación no ha sido uniforme. Mientras algunos vasos presentan una condición de almacenamiento elevado, otros todavía cuentan con margen para recibir nuevos escurrimientos. La diferencia también responde a las características de cada cuenca, a las aportaciones que reciben y al manejo que se realiza de sus volúmenes de agua.
El contraste con el inicio del año
El avance resulta más evidente al comparar las cifras actuales con las registradas en los primeros meses de 2026. En abril, las principales presas de Guanajuato tenían un promedio de 69.8 por ciento, con mil 306.7 millones de metros cúbicos almacenados. Para julio, la cifra había aumentado a 78 por ciento, equivalente a mil 374.7 millones de metros cúbicos. En septiembre, el promedio llegó a 81.1 por ciento, con mil 455.4 millones de metros cúbicos.
El incremento evidencia el papel que ha desempeñado el temporal de lluvias para fortalecer las reservas de Guanajuato. También representa un alivio para el sector agrícola, que depende de manera importante de la disponibilidad de agua para los ciclos productivos, y para las comunidades que requieren garantizar el abasto durante los meses secos.

De la preocupación por la sequía al manejo de excedentes
El comportamiento de 2026 plantea una paradoja hidráulica: Guanajuato pasó de enfrentar preocupación por la disponibilidad de agua a tener que vigilar ahora algunos puntos debido a niveles elevados. En julio, el reporte estatal señalaba que Guanajuato se encontraba sin condiciones de sequía, de acuerdo con el Monitor de Sequía del Servicio Meteorológico Nacional.
La recuperación es particularmente relevante porque al comienzo del año todavía existían zonas catalogadas como anormalmente secas. El aumento de las precipitaciones modificó gradualmente ese escenario. Pero la abundancia temporal tampoco significa que el problema del agua esté resuelto. La disponibilidad de agua debe analizarse a largo plazo, considerando la recarga de acuíferos, el consumo urbano, la agricultura, la industria y la conservación de los propios cuerpos de agua.
Septiembre mantiene el riesgo de lluvias intensas
La vigilancia adquiere mayor importancia porque los pronósticos para Guanajuato mantienen la posibilidad de nuevas precipitaciones. Los reportes meteorológicos estatales han advertido sobre lluvias que pueden estar acompañadas de actividad eléctrica, vientos fuertes y, en determinadas zonas, condiciones propicias para deslaves e inundaciones. Por ello, el nivel de las presas no puede observarse de manera aislada. Es necesario considerar simultáneamente el comportamiento de ríos, arroyos, bordos, drenajes y zonas de escurrimiento.Una presa con capacidad disponible puede recibir nuevas aportaciones; una presa que se encuentra cerca o por encima de su capacidad requiere, en cambio, un manejo cuidadoso de sus salidas.
El reto: aprovechar el agua sin convertirla en riesgo
Las lluvias de 2026 representan para Guanajuato una oportunidad para fortalecer sus reservas hidráulicas, pero también una responsabilidad. El agua almacenada representa una reserva fundamental para el campo y para diferentes actividades económicas y sociales. Sin embargo, cuando los niveles se aproximan o superan la capacidad de operación, la prioridad cambia hacia la regulación y la prevención.
El desafío consiste en administrar los excedentes sin poner en riesgo a las comunidades ubicadas aguas abajo, mantener libres los cauces y reforzar la comunicación con la población.La experiencia de años anteriores demuestra que la infraestructura hidráulica por sí sola no basta. Se requiere monitoreo permanente, coordinación entre autoridades y ciudadanos, mantenimiento de drenajes y cauces, así como una cultura de prevención.
Una reserva que debe cuidarse
El panorama de las presas guanajuatenses al comenzar septiembre es, en términos generales, favorable: el promedio estatal supera el 80 por ciento y el volumen almacenado rebasa los mil 400 millones de metros cúbicos. Pero el agua que hoy representa alivio para Guanajuato también debe convertirse en una oportunidad para fortalecer la planeación hídrica.
La recuperación de las presas no debe significar un regreso al desperdicio. Por el contrario, debe servir para avanzar en el uso eficiente del agua, mejorar los sistemas de riego, reducir fugas, proteger las zonas de recarga y preparar al estado para los siguientes periodos secos. Guanajuato tiene hoy más agua en sus presas, pero el verdadero reto comienza ahora: administrar esa reserva con responsabilidad, prevenir riesgos durante las lluvias y garantizar que el beneficio de un buen temporal se prolongue durante todo el año.

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