CAMINO REAL DE TIERRA ADENTRO: IMPULSA TURISMO EN GTO

Guanajuato, Gto., a 17 de septiembre de 2026.- Guanajuato convierte su patrimonio histórico, cultural y natural en una estrategia para diversificar el turismo, fortalecer las economías locales y llevar los beneficios de la actividad turística a más comunidades del estado.

Guanajuato busca abrir un nuevo capítulo en su vocación turística a través del Camino Real de Tierra Adentro, una ruta histórica que durante siglos articuló territorios, comunidades, comercio, minería e intercambio cultural y que hoy se pretende convertir en un corredor turístico con identidad propia.

La estrategia impulsada por el Gobierno de Guanajuato a través de la Secretaría de Turismo e Identidad a cargo de la Mtra. Lupita Robles León, plantea aprovechar el valor patrimonial de esta ruta para desarrollar nuevas experiencias de turismo comunitario, vinculando historia, naturaleza, gastronomía, tradiciones y formas de vida de las comunidades que forman parte de su recorrido. La iniciativa forma parte de la visión de desarrollo regional de Guanajuato SUMA.

El Camino Real de Tierra Adentro cuenta con reconocimiento como Patrimonio Mundial de la UNESCO desde 2010. En territorio guanajuatense, su presencia abarca municipios como Dolores Hidalgo, San Felipe, Ocampo, San Miguel de Allende, Comonfort, Apaseo el Grande, San Luis de la Paz y San Diego de la Unión, entre otros territorios vinculados históricamente con este itinerario.

La propuesta actual busca que ese patrimonio deje de ser solamente un elemento de conservación histórica y se transforme en una experiencia turística que genere actividad económica para las comunidades.

Del patrimonio a la experiencia turística

La Secretaría de Turismo e Identidad de Guanajuato ha planteado que el objetivo es construir un corredor turístico sostenible capaz de conectar atractivos, productos y servicios locales.

La secretaria María Guadalupe Robles León ha señalado que el proyecto pretende que el turismo sea una herramienta para generar bienestar, conservar el patrimonio y dejar beneficios económicos en las comunidades. Bajo esta perspectiva, cada visitante puede activar una cadena productiva que involucre a hoteles, restaurantes, cocineras tradicionales, artesanos, comerciantes, guías y productores locales.

El planteamiento también contempla identificar los recursos turísticos existentes, fortalecer las capacidades de los prestadores de servicios, mejorar equipamiento e infraestructura y conectar las diferentes experiencias mediante rutas y circuitos.

Así, el Camino Real puede convertirse en algo más que una ruta histórica: puede funcionar como un eje de desarrollo regional, capaz de distribuir la actividad turística hacia localidades que tradicionalmente han tenido una menor presencia dentro de los grandes circuitos turísticos del estado.

Ocampo, un primer referente

Uno de los ejemplos más visibles de esta estrategia se encuentra en Ocampo, donde se ha desarrollado una experiencia turística alrededor del Camino Real de Tierra Adentro. La propuesta integra actividades como cabalgatas, senderismo, gastronomía, naturaleza y recorridos por sitios arqueológicos como El Cóporo, además de experiencias de convivencia con las comunidades. El Gobierno estatal la ha presentado como el primer producto turístico desarrollado en Guanajuato alrededor de esta ruta histórica y como un ejemplo de turismo comunitario.

La importancia de este modelo radica en que la comunidad no aparece solamente como escenario para el visitante, sino como protagonista de la experiencia turística. Artesanos, productores, cocineras tradicionales, guías y familias pueden incorporarse a la cadena de valor. Esta fórmula busca que la derrama económica permanezca en el territorio y que la actividad turística contribuya simultáneamente a preservar tradiciones, fortalecer la identidad y generar nuevas oportunidades de ingreso.

Una ruta que puede unir regiones

El proyecto también contempla una coordinación entre municipios e instituciones para construir una experiencia regional. En agosto de 2026 se realizó una reunión de la Unidad de Gestión y Mesa Interinstitucional del Camino Real de Tierra Adentro, con la participación de autoridades estatales, municipios, el Centro INAH Guanajuato y otras instituciones relacionadas con la protección del patrimonio.

La intención es avanzar hacia una gobernanza compartida en la que participen los gobiernos municipales, el Estado, las comunidades, el sector privado y la academia. Este esquema resulta relevante porque el atractivo del Camino Real no depende de un solo municipio. Su valor está precisamente en la posibilidad de conectar territorios y construir una narrativa común alrededor de la historia de Guanajuato.

La ruta puede integrar patrimonio arquitectónico, antiguas haciendas, caminos históricos, sitios arqueológicos, paisajes, gastronomía, artesanías y tradiciones, generando productos turísticos capaces de ampliar la estancia de los visitantes y diversificar sus recorridos.

Turismo con identidad

La estrategia coincide con una transformación más amplia de la política turística de Guanajuato, en la que la identidad se coloca como uno de los elementos centrales para la promoción del estado. El Gobierno estatal ha señalado que busca llevar el turismo a los 46 municipios de Guanajuato, con la intención de que los beneficios de esta actividad no se concentren exclusivamente en los destinos tradicionalmente posicionados.

En este contexto, el Camino Real de Tierra Adentro representa una oportunidad para incorporar nuevas comunidades al mapa turístico y fortalecer destinos emergentes a partir de aquello que ya poseen: historia, patrimonio, naturaleza, gastronomía y cultura. La Secretaría de Turismo e Identidad ha incorporado las experiencias del Camino Real entre los proyectos estratégicos de su política de turismo comunitario, junto con iniciativas relacionadas con pueblos mágicos, cocina tradicional, patrimonio identitario, pueblos originarios, festividades y turismo de naturaleza.

El desafío de conservar para aprovechar

El impulso turístico, sin embargo, plantea también un reto: crecer sin deteriorar aquello que hace valioso al Camino Real. Por ello, las autoridades han insistido en que la promoción turística debe avanzar paralelamente con la conservación del patrimonio cultural y natural. Guanajuato cuenta ya con instrumentos como el Plan de Manejo y el Plan de Gestión del Camino Real, además de mecanismos de coordinación institucional para su protección.

La tarea será encontrar un equilibrio entre mayor afluencia de visitantes, generación de ingresos y conservación de los bienes patrimoniales. El éxito del proyecto dependerá, en buena medida, de que las comunidades participen en las decisiones, reciban beneficios concretos y encuentren en el turismo una actividad compatible con sus tradiciones y formas de vida.

Una nueva mirada al territorio

El Camino Real de Tierra Adentro ofrece a Guanajuato la posibilidad de mirar su territorio desde otra perspectiva. No se trata solamente de atraer visitantes a los grandes destinos ya consolidados, sino de invitarlos a recorrer otros Guanajuatos: el de las comunidades, los caminos históricos, la gastronomía tradicional, los paisajes rurales, los sitios arqueológicos y las historias que permanecen vivas. El proyecto se encuentra todavía en una etapa de consolidación y requiere coordinación, inversión, capacitación, infraestructura y una adecuada articulación entre municipios. Pero su planteamiento abre una posibilidad: que el patrimonio histórico se convierta en una herramienta contemporánea de desarrollo.

A 16 años de su inscripción en la Lista del Patrimonio Mundial, el Camino Real de Tierra Adentro puede pasar de ser una referencia histórica a convertirse en un corredor turístico que conecte pasado y presente, genere oportunidades para las comunidades y contribuya a que Guanajuato distribuya de manera más amplia los beneficios de su actividad turística.

En esa apuesta, el mayor atractivo no está únicamente en los monumentos o en los antiguos caminos, sino en las personas que mantienen viva la identidad de cada territorio. El desafío consiste ahora en convertir esa riqueza en experiencias turísticas sostenibles, sin perder aquello que hace único al Camino Real: su historia, su patrimonio y la vida de sus comunidades.

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