COORDINADORES DE LA DEFENSA DE LA SOBERANÍA Y TRANSFORMACIÓN: MORENA PARA 2027

CDMX., a 29 de septiembre de 2027.— Morena cerró una de las primeras etapas de la carrera política hacia las elecciones de 2027 con la designación de sus 17 Coordinadores Estatales de la Defensa de la Transformación y la Soberanía Nacional, figuras que, dentro de la estrategia del partido, anteceden a la definición formal de las candidaturas para las gubernaturas que estarán en disputa.

El procedimiento comenzó formalmente durante la primera mitad de 2026 y tuvo como eje central las encuestas internas, complementadas en algunos casos con sondeos telefónicos y ejercicios espejo solicitados por sus partidos aliados. La denominación de «coordinadores» no es nueva. Morena utilizó una fórmula semejante en procesos anteriores, particularmente en 2023, cuando los llamados coordinadores de los Comités de Defensa de la Transformación terminaron convirtiéndose en las candidaturas del partido para las gubernaturas de 2024. Para 2027, la nomenclatura incorporó la referencia a la Soberanía Nacional, pero conserva la misma lógica política: primero se define al coordinador y posteriormente se formaliza la candidatura conforme a los tiempos electorales.

UN PROCESO CON MAS DE 200 ASPIRANTES

El Consejo Nacional de Morena aprobó desde marzo las reglas para la selección de sus coordinadores estatales. El calendario original contemplaba que el 22 de junio se definirían mediante encuestas los perfiles correspondientes a las 17 entidades con elección de gubernatura. También se establecieron fechas posteriores para coordinaciones distritales, municipales y de diputaciones locales, sin embargo, el procedimiento estatal se prolongó durante el verano y septiembre. La dirigencia nacional, encabezada por Ariadna Montiel Reyes, y la Comisión Nacional de Elecciones, presidida por Citlalli Hernández Mora, recibieron los registros, organizaron los ejercicios demoscópicos y posteriormente fueron dando a conocer los nombres de quienes encabezarán la estructura de Morena en cada entidad.

La mecánica contempló reuniones privadas con los aspirantes antes de los anuncios públicos. En esos encuentros se comunicaron los resultados de los estudios internos y, posteriormente, los ganadores fueron presentados públicamente. Morena informó que, además de su encuesta principal, se realizaron encuestas espejo y, en determinados estados, ejercicios adicionales solicitados por el Partido del Trabajo y el Partido Verde Ecologista de México.

LAS 17 PIEZAS DEL TABLERO

Al concluir el proceso, Morena quedó con una lista de 17 coordinadores estatales:

En Aguascalientes, la responsabilidad recayó nuevamente en Nora Ruvalcaba Gámez, senadora con licencia y una de las figuras con mayor trayectoria electoral de Morena en la entidad.

En Baja California, fue designada Julieta Andrea Ramírez Padilla, senadora con licencia.

Para Baja California Sur, Morena eligió a Manuel Cota Cárdenas, diputado federal con licencia.

En Campeche, el coordinador será Pablo Gutiérrez Lazarus, alcalde con licencia de Ciudad del Carmen.

En Chihuahua, la definición favoreció a Cruz Pérez Cuéllar, alcalde con licencia de Ciudad Juárez, quien se impuso en el proceso interno a la senadora con licencia Andrea Chávez.

En Colima, Morena designó a Rosa María Bayardo Cabrera, alcaldesa con licencia de Manzanillo.

Para Guerrero, la responsabilidad quedó en manos de Beatriz Mojica Morga, senadora con licencia.

En Michoacán, el coordinador es Carlos Torres Piña, quien había ocupado la Fiscalía General del Estado y anteriormente la Secretaría de Gobierno.

En Nayarit, Morena optó por Jasmine María Bugarín Rodríguez, integrante del Partido Verde y senadora con licencia.

En Nuevo León, la coordinación quedó en manos de Clara Luz Flores Carrales, exalcaldesa de General Escobedo y exfuncionaria federal.

En Querétaro, el designado fue Santiago Nieto Castillo, extitular de la Unidad de Inteligencia Financiera y exfiscal especializado en delitos electorales.

Para Quintana Roo, Morena eligió a Eugenio «Gino» Segura Vázquez, senador con licencia y exsecretario de Finanzas y Planeación del gobierno estatal.

En San Luis Potosí, la coordinación correspondió a Elí César Eduardo Cervantes Rojas, senador con licencia. Este caso tiene una característica particular, debido a que el Partido Verde ha planteado competir por separado en la entidad.

En Sinaloa, fue designada Imelda Castro Castro, senadora con licencia.

En Sonora, la coordinadora será Lorenia Iveth Valles Sampedro, también senadora con licencia.

Para Tlaxcala, Morena eligió a Ana Lilia Rivera Rivera, senadora y expresidenta de la Mesa Directiva del Senado.

Finalmente, en Zacatecas, la coordinación quedó en manos de Verónica Díaz Robles, senadora con licencia.

DE LA ENCUESTA A LA COORDINACIÓN

El método de las encuestas se convirtió en el elemento central del proceso. La dirigencia de Morena ha sostenido que los ejercicios permitieron medir el conocimiento, la aceptación y las preferencias de los ciudadanos y militantes respecto de los distintos aspirantes, no obstante, la metodología generó cuestionamientos internos. Durante el proceso hubo inconformidades en entidades como Guerrero, Zacatecas, Baja California y Quintana Roo. Algunos aspirantes y grupos políticos reclamaron conocer con mayor detalle los resultados que llevaron a la selección de los ganadores.

La propia dirigencia nacional anunció que daría a conocer las encuestas una vez concluida la selección de las 17 coordinaciones, incluyendo explicaciones de las empresas encargadas de realizar los ejercicios demoscópicos. El objetivo declarado fue transparentar el procedimiento y reducir las dudas surgidas entre los participantes.

Este elemento resulta particularmente importante porque, a diferencia de 2023, inicialmente Morena decidió no hacer públicos los resultados de las encuestas de manera inmediata. Esa decisión provocó cuestionamientos de algunos aspirantes que no resultaron seleccionados.

EL FACTOR PT-PVEM

Otro de los elementos que atravesó el proceso fue la relación de Morena con sus aliados electorales, Partido Verde y Partido del Trabajo, acordaron unificar reglas y convocatorias para la selección de sus perfiles. Sin embargo, las negociaciones no estuvieron exentas de diferencias.

El PT manifestó inconformidad porque sus aspirantes no encabezaron las coordinaciones en las entidades que estaban en disputa. Morena, por su parte, sostuvo que se mantuvo el diálogo con sus aliados para preservar la coalición rumbo a 2027.

El caso más particular es San Luis Potosí, donde el Partido Verde ha planteado competir de manera independiente de Morena, mientras impulsa a su propia figura para la gubernatura; en otras entidades, en cambio, los perfiles seleccionados provienen directamente de las filas del Verde, como ocurre con Jasmine Bugarín en Nayarit.

Esto revela que la construcción de la oferta electoral de 2027 no dependerá exclusivamente de los procesos internos de Morena, sino también de las negociaciones que el partido sostenga con sus aliados.

EXPERIENCIA, JUVENTUD Y CAMBIOS DE PARTIDO

Una característica de las nuevas «corcholatas» estatales es la diversidad de trayectorias, la lista incluye a dirigentes con décadas de experiencia política, legisladores, alcaldes, exfuncionarios federales y estatales, así como perfiles relativamente jóvenes, también existen historias de políticos que provienen de otros partidos: Nora Ruvalcaba, Beatriz Mojica, Clara Luz Flores, Cruz Pérez Cuéllar, Imelda Castro, Lorenia Valles y otros integrantes de la lista tuvieron trayectorias previas en el PRD, PAN, PRI, Movimiento Ciudadano o Partido Verde antes de incorporarse a Morena o a sus aliados.

El caso de Cruz Pérez Cuéllar resulta ilustrativo: militó durante años en el PAN, posteriormente pasó por Movimiento Ciudadano y finalmente se incorporó a Morena. En Chihuahua terminó imponiéndose en el proceso interno frente a Andrea Chávez; en Nayarit, Jasmine Bugarín representa al Partido Verde y en San Luis Potosí Elí Cervantes representa a un Morena que competirá sin la alianza estatal con el Verde.

El resultado es un mosaico político que refleja la expansión territorial de Morena y la incorporación de diferentes corrientes y trayectorias a su estructura electoral.

LOS CASOS QUE GENERARON MAYOR DEBATE

El proceso también dejó varios episodios que marcaron la discusión interna: en Chihuahua, la designación de Cruz Pérez Cuéllar significó dejar fuera a Andrea Chávez, una de las figuras jóvenes más conocidas del morenismo nacional; en Nuevo León, Clara Luz Flores regresó a la primera línea de la política estatal después de haber competido por la gubernatura en 2021; en Nayarit, el resultado de la encuesta fue acompañado por un ajuste de género aplicado por la Comisión Nacional de Elecciones, que terminó favoreciendo a Jasmine Bugarín; en Zacatecas, la designación de Verónica Díaz estuvo acompañada por cuestionamientos relacionados con sus vínculos políticos y familiares con el grupo Monreal; y finamente en Sinaloa, la elección de Imelda Castro adquirió particular relevancia por el contexto político que atraviesa el estado y por sus diferencias públicas con el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya.

¿SON YA LOS CANDIDATOS?

Aunque en el lenguaje político se les identifica desde ahora como las «corcholatas» de Morena rumbo a 2027, jurídicamente es necesario distinguir entre coordinación partidista y candidatura electoral formal.

Los coordinadores son los perfiles seleccionados por Morena para encabezar los trabajos políticos de su movimiento en cada entidad. Su designación funciona como antesala de las candidaturas, pero los registros formales deberán realizarse conforme a las reglas y calendarios electorales aplicables. La propia cobertura periodística del proceso identifica a las coordinaciones como una figura previa a las candidaturas formales.

Por ello, el proceso que acaba de concluir no representa todavía el final de la ruta electoral, sino el comienzo de una nueva etapa.

LAS NUEVAS CORCHOLATAS

Con las 17 coordinaciones ya definidas, Morena llega a la recta final de su primera gran etapa rumbo a 2027. El proceso mostró una combinación de encuestas, negociación política, reglas de género, acuerdos con aliados y decisiones de la dirigencia nacional; También dejó claro que las disputas electorales de 2027 comenzaron mucho antes de que formalmente arranque la campaña.

Los nombres ya están sobre la mesa. Ahora viene la parte más compleja: convertir las coordinaciones en candidaturas formales, integrar equipos, cerrar las diferencias internas y construir las alianzas electorales que competirán en cada estado.

La elección de 2027 será, además, una prueba territorial para Morena después de su consolidación nacional en los últimos procesos electorales. Para el partido, los 17 estados representan otros tantos escenarios con dinámicas políticas distintas.

Las «corcholatas» estatales ya fueron seleccionadas. La siguiente etapa será demostrar cómo cada una de ellas logra convertir el respaldo obtenido dentro de Morena en una estructura política capaz de enfrentar la elección constitucional de 2027.

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