Celaya, Gto., a 6 de octubre de 2026 .— El gusano barrenador del ganado dejó de ser un problema concentrado en el sur-sureste de México y se convirtió durante 2026 en un asunto de vigilancia sanitaria para entidades del centro del país, entre ellas Guanajuato, donde la presencia de casos ha obligado a reforzar la inspección, el tratamiento de animales afectados y las medidas de prevención entre productores pecuarios.
La dimensión del problema en Guanajuato puede observarse en el reporte con corte al 13 de septiembre de 2026, cuando el estado acumulaba 865 casos de gusano barrenador, de los cuales 71 permanecían activos. De acuerdo con la información difundida por la Secretaría del Campo estatal, hasta ese momento no se había registrado la muerte de ningún ejemplar en la entidad a causa de esta infestación.
El comportamiento territorial de los casos también ofrece una fotografía de la magnitud del fenómeno. Xichú concentraba 223 casos, seguido por San Luis de la Paz, con 136, y San Diego de la Unión, con 56. En contraste, municipios como Manuel Doblado, Ocampo y San Francisco del Rincón reportaban un caso cada uno.

Una plaga que aprovecha las heridas
El gusano barrenador del ganado, conocido científicamente como Cochliomyia hominivorax, es una infestación provocada por larvas de una mosca que deposita sus huevos en heridas o lesiones de los animales. Las larvas posteriormente se alimentan de tejido vivo y pueden provocar lesiones profundas, infecciones y, si no existe atención oportuna, incluso la muerte del animal.
De acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural, una herida aparentemente pequeña puede convertirse en una puerta de entrada para la infestación. Entre los sitios de mayor riesgo se encuentran lesiones provocadas por procedimientos como castraciones y descornes, heridas en animales recién nacidos y lesiones en las regiones vulvares o perineales.
El problema exige, por ello, una vigilancia cotidiana. El productor debe revisar al ganado y prestar especial atención a heridas que presenten inflamación, secreción, mal olor, movimiento de larvas o una evolución anormal.
Xichú y San Luis de la Paz, entre los municipios con mayor incidencia
La concentración de casos en municipios del noreste de Guanajuato representa uno de los elementos que más llaman la atención dentro de la evolución estatal del problema. Xichú, con 223 casos reportados al 13 de septiembre, encabeza el registro estatal, mientras que San Luis de la Paz suma 136. San Diego de la Unión aparece también entre los municipios con mayor número de reportes.
La distribución territorial obliga a considerar las características de la actividad ganadera regional y la movilidad de animales como factores fundamentales para la vigilancia. El gusano barrenador no sólo representa un problema veterinario individual, sino también un desafío para la sanidad pecuaria y para el movimiento de animales entre regiones.
A nivel nacional, el Gobierno de México ha establecido una estrategia de inspección y control de la movilización de ganado. Al 29 de agosto de 2026, Senasica reportaba 1,905 casos activos de gusano barrenador en México.

También llegó a los animales del Zoológico de León
Uno de los episodios que llamó particularmente la atención en Guanajuato ocurrió en el Zoológico de León, donde fueron identificados dos ejemplares con lesiones compatibles con infestación por gusano barrenador: un wapití o elk, con una lesión en la región mandibular, y un yak, con una afectación en el canal auditivo.
El caso fue confirmado y atendido bajo protocolos veterinarios, con notificación al Senasica. La respuesta del zoológico incluyó revisiones clínicas, tratamientos veterinarios, fumigación, atención inmediata de heridas, control de fauna nociva y reforzamiento de las medidas de bioseguridad.
Posteriormente, el 25 de junio, el Municipio de León informó que el zoológico se encontraba libre de gusano barrenador, luego de la recuperación de los ejemplares afectados y de la aplicación de protocolos sanitarios, este episodio mostró que la vigilancia no puede limitarse al ganado bovino. Las autoridades sanitarias consideran susceptibles a diferentes especies de mamíferos y también existe preocupación por animales domésticos.
El riesgo también alcanza a perros y gatos
La alerta sanitaria tiene otra dimensión: los animales de compañía. El Centro Nacional de Prevención y Control de Enfermedades advierte que la miasis por gusano barrenador puede afectar a personas y animales de compañía, particularmente perros y gatos. La recomendación es revisar periódicamente la piel y las heridas, mantenerlas limpias y protegidas y acudir inmediatamente a atención médica o veterinaria ante signos como dolor persistente, secreciones, mal olor, retraso en la cicatrización o presencia de larvas.
En Guanajuato capital, por ejemplo, en septiembre fueron reportados dos casos en perros y cuatro en ganado, de acuerdo con declaraciones de la presidenta municipal. Los animales se encontraban bajo observación y atención veterinaria.
La aparición de casos en animales domésticos modifica también la percepción social del problema: ya no se trata únicamente de una amenaza para las explotaciones ganaderas, sino de una condición que puede presentarse en diferentes especies cuando existen heridas expuestas.

La importancia de la detección temprana
La estrategia sanitaria tiene un principio fundamental: detectar antes de que la infestación avance. Senasica señala que la identificación de las larvas debe realizarse mediante diagnóstico oficial, debido a que pueden confundirse con otras especies de larvas. Por ello, ante una sospecha, no basta con identificar visualmente al gusano y actuar por cuenta propia; es necesario notificar y recurrir a los mecanismos establecidos por las autoridades sanitarias.
El Gobierno federal mantiene una estrategia nacional que contempla inspecciones, vigilancia de la movilización de animales, atención de heridas y tratamientos larvicidas. En el periodo comprendido entre octubre de 2024 y junio de 2026, Senasica reportó la inspección de más de 5 millones de cabezas de ganado en la región sur-sureste.
La dimensión nacional del desafío llevó además a establecer un Consejo Técnico-Científico para fortalecer la estrategia contra el gusano barrenador, incorporando investigación científica, biotecnología e inteligencia artificial en las acciones de vigilancia y control.
Una advertencia para el sector ganadero
Para Guanajuato, la presencia del gusano barrenador representa un reto particularmente relevante por el peso que tiene la actividad agropecuaria y ganadera en distintas regiones del estado.
El reto no consiste únicamente en atender los animales que ya presentan infestación. También implica evitar que nuevos casos aparezcan, identificar rápidamente las heridas susceptibles, capacitar a los productores, vigilar la movilización de animales y mantener coordinación entre autoridades federales, estatales, municipales, médicos veterinarios y productores.
La experiencia de 2026 demuestra que la velocidad de respuesta puede marcar la diferencia. Los casos detectados en Guanajuato, incluidos los registrados en animales silvestres bajo cuidado humano y en mascotas, muestran que la vigilancia sanitaria debe ser permanente.
La prevención como primera línea de defensa
El mensaje para los propietarios de ganado y animales de compañía es sencillo: toda herida debe ser atendida y vigilada. Una lesión pequeña puede convertirse en el sitio donde la mosca deposite sus huevos. Por ello, la limpieza, protección y revisión constante de las heridas constituyen medidas fundamentales.
Senasica mantiene canales de atención para reportar posibles casos de gusano barrenador. Guanajuato enfrenta así un nuevo escenario sanitario. Los 865 casos acumulados y los 71 activos reportados a mediados de septiembre colocan al estado dentro de la geografía nacional de vigilancia contra el gusano barrenador.
Más allá de las cifras, el desafío será impedir que los casos continúen multiplicándose. La batalla contra esta plaga se libra en las unidades de producción, en los caminos por donde se moviliza el ganado, en los corrales, en las clínicas veterinarias y también en los hogares donde viven perros y gatos. La clave, coinciden las autoridades sanitarias, está en revisar, detectar, reportar y atender a tiempo. Porque frente al gusano barrenador, una herida aparentemente menor puede convertirse en un problema sanitario de mayores dimensiones.

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