ALERTA OCDE POR SALUD EN MÉXICO

CDMX, a 10 de octubre de 2026.- El país enfrenta importantes desafíos en prevención, diagnóstico oportuno y atención médica. Las cifras internacionales evidencian una brecha frente a América Latina y los países de la OCDE.

El sistema de salud mexicano enfrenta una seria advertencia internacional. El rezago en la vacunación infantil y las elevadas tasas de mortalidad por enfermedades prevenibles o tratables colocan a México ante el desafío de fortalecer sus políticas de prevención, mejorar la calidad de los servicios médicos y garantizar que la población reciba atención oportuna.

El informe Panorama de la Salud: América Latina y el Caribe 2026, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial, expone diferencias importantes entre los indicadores sanitarios de México y los promedios regionales e internacionales.

De acuerdo con los datos difundidos sobre el estudio, México registra 135 muertes por causas tratables y 176 por causas prevenibles por cada 100 mil habitantes. En América Latina y el Caribe, los indicadores son de 130 y 167, respectivamente; mientras que entre los países de la OCDE se ubican en 57 y 105. Las cifras reflejan una problemática que va más allá de la disponibilidad de hospitales: también ponen sobre la mesa la capacidad del sistema para anticiparse a las enfermedades, detectarlas en sus primeras etapas y evitar que padecimientos susceptibles de atención médica terminen en fallecimientos prematuros.

Vacunación infantil, una tarea pendiente

Uno de los indicadores más preocupantes es la cobertura de vacunación infantil contra la difteria, el tétanos y la tosferina, enfermedades que pueden ocasionar complicaciones graves, especialmente entre los menores de edad, según los datos reportados del estudio, México alcanza una cobertura de 78 por ciento entre los niños elegibles para esta vacunación, frente al 86 por ciento registrado en América Latina y el Caribe y el 93 por ciento correspondiente al promedio de la OCDE.

Esta diferencia evidencia la necesidad de reforzar las campañas de inmunización, recuperar esquemas incompletos y garantizar que las vacunas lleguen a las comunidades con mayores dificultades de acceso a los servicios sanitarios. La vacunación no solamente protege a cada niño que recibe sus dosis: también contribuye a reducir la circulación de agentes infecciosos y a prevenir brotes que pueden afectar a personas vulnerables.

Para cerrar la brecha, las autoridades sanitarias necesitan mantener el abastecimiento de biológicos, fortalecer la cadena de frío, ampliar las jornadas de vacunación y mejorar los mecanismos de seguimiento de los menores que no han completado sus esquemas.

Muertes tratables: cuando la atención llega tarde

El segundo gran desafío corresponde a la mortalidad por causas tratables, es decir, aquellas en las que una atención médica efectiva y oportuna puede reducir considerablemente el riesgo de morir. En este rubro, la tasa mexicana de 135 fallecimientos por cada 100 mil habitantes supera tanto el promedio latinoamericano como el de la OCDE. La diferencia con este último es particularmente amplia y pone en evidencia la necesidad de mejorar la oportunidad y la calidad de los servicios médicos.

Entre los padecimientos que pueden contribuir a este indicador se encuentran determinadas enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y complicaciones de la diabetes, cuya evolución puede mejorar con prevención secundaria, diagnóstico temprano, medicamentos adecuados y seguimiento clínico; el problema no se limita a que existan médicos o instalaciones hospitalarias. También importa cuánto tiempo debe esperar una persona para recibir una consulta, realizarse un estudio, obtener un diagnóstico o iniciar un tratamiento.

Cuando los pacientes enfrentan obstáculos para acceder a estos servicios, enfermedades que podrían controlarse pueden agravarse, generar discapacidades o terminar en muertes prematuras.

Prevención y atención médica, dos frentes inseparables

La OCDE distingue entre las muertes prevenibles y las tratables. Las primeras pueden reducirse principalmente mediante políticas de salud pública, vacunación, prevención de factores de riesgo y acciones que eviten la aparición de enfermedades. Las segundas dependen en mayor medida de la eficacia de los servicios sanitarios una vez que el padecimiento requiere atención.

La diferencia es importante porque exige respuestas complementarias. No basta con ampliar la infraestructura hospitalaria si persisten las deficiencias en prevención, pero tampoco es suficiente promover hábitos saludables si las personas no pueden acceder a consultas, estudios clínicos y tratamientos. México necesita fortalecer la atención primaria, mejorar la detección de enfermedades crónicas, garantizar el abasto de medicamentos y reducir las desigualdades entre regiones y grupos sociales.

También resulta indispensable contar con información sanitaria actualizada y comparable que permita identificar dónde se concentran los mayores rezagos, evaluar los resultados de los programas públicos y corregir oportunamente las fallas.

Un reto para las autoridades sanitarias

La advertencia internacional representa un desafío para las autoridades federales y estatales, responsables de coordinar acciones que permitan mejorar los resultados en salud y recuperar la confianza de la población. La cobertura efectiva debe ser una prioridad: no solamente que las personas estén inscritas o tengan derecho a recibir servicios, sino que efectivamente puedan obtener atención de calidad cuando la necesitan.

Para ello, será fundamental fortalecer la prevención desde la infancia, recuperar coberturas de vacunación, mejorar la capacidad de diagnóstico de las unidades médicas y garantizar la continuidad de los tratamientos, particularmente para pacientes con enfermedades crónicas. Los resultados también obligan a observar las diferencias territoriales. Las comunidades rurales, las localidades alejadas de los hospitales y las familias con menores ingresos pueden enfrentar mayores dificultades para recibir servicios oportunos, por lo que las estrategias públicas deben considerar sus necesidades específicas.

La salud pública no puede esperar

Las cifras de mortalidad y vacunación constituyen una llamada de atención sobre la necesidad de evaluar el desempeño del sistema sanitario más allá de los anuncios de inversión o de la apertura de nuevas instalaciones, el verdadero avance debe medirse en vidas salvadas, enfermedades prevenidas, diagnósticos oportunos y tratamientos que lleguen a tiempo.

México dispone de un margen importante para mejorar sus indicadores mediante políticas sostenidas, financiamiento suficiente, personal de salud capacitado y una coordinación eficaz entre las instituciones. La advertencia de la OCDE, el BID y el Banco Mundial coloca una pregunta central en la discusión pública: ¿qué tan eficaz es el sistema de salud para evitar que una enfermedad prevenible aparezca o que un padecimiento tratable se convierta en una tragedia?

La respuesta dependerá de la capacidad de las autoridades para transformar los indicadores en acciones concretas. Porque detrás de cada estadística hay una persona, una familia y una oportunidad de salvar una vida que no debería perderse.

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