CELAYA 456 AÑOS: IDENTIDAD Y ORGULLO DEL CORAZÓN DEL BAJÍO

Celaya, Gto., a 12 de octubre de 2026.- Celaya La Puerta de Oro del Bajío conmemora su aniversario 456 entre la memoria de sus raíces indígenas, su legado virreinal y su papel como uno de los principales centros industriales, comerciales y logísticos de Guanajuato.

Este lunes celebre el 476 aniversario de la autorización para establecer la villa que daría origen a una de las ciudades más importantes de Guanajuato. La fecha representa una oportunidad para recordar los acontecimientos que marcaron su nacimiento, reconocer a quienes construyeron su identidad y reflexionar sobre los retos que enfrenta una ciudad que ha sido protagonista de la historia regional y nacional.

Conocida como la Puerta de Oro del Bajío, Celaya ha transitado por distintas etapas históricas: desde los antiguos asentamientos indígenas hasta su consolidación como una población agrícola, comercial e industrial, con una ubicación estratégica que la convierte en punto de conexión entre importantes ciudades del centro del país, detrás de su crecimiento urbano, sus templos, sus plazas y sus corredores industriales existe una historia de más de cuatro siglos que forma parte del patrimonio cultural de sus habitantes.

Dos fechas para entender la fundación

La celebración del aniversario celayense tiene una particularidad histórica: aunque tradicionalmente se conmemora el 12 de octubre, la fundación formal de la villa se sitúa el 1 de enero de 1571.

De acuerdo con los registros históricos, el 12 de octubre de 1570 el virrey de la Nueva España, Martín Enríquez de Almanza, autorizó el establecimiento de una villa en esta región del Bajío. La disposición respondió, entre otros factores, a la necesidad de consolidar un asentamiento permanente en un territorio estratégico para la agricultura, el comercio y la seguridad de sus pobladores. La autorización no significó que la ciudad quedara constituida de inmediato. Fue hasta el primer día de enero de 1571 cuando los fundadores se reunieron para celebrar una ceremonia religiosa, organizar el asentamiento y elegir a sus primeras autoridades.

Por ello, ambas fechas tienen relevancia: el 12 de octubre recuerda el permiso fundacional y el 1 de enero corresponde al establecimiento formal de la villa. La primera quedó arraigada en la tradición conmemorativa de los celayenses.

Así, en 2026 se cumplen 456 años de la fundación formal de la villa, mientras que la conmemoración tradicional del 12 de octubre recuerda los 456 años de la autorización otorgada en 1570.

Nattahí, el origen de una ciudad

Antes de la fundación española, el territorio donde hoy se extiende Celaya estaba habitado por comunidades indígenas, entre ellas grupos otomíes. Uno de los asentamientos más importantes era conocido como Nattahí, vinculado históricamente con el actual barrio de El Zapote, conocido ya por los españoles como el Mezquital de Apaseo, debido a que muchos de sus pobladores españoles eran vascos que se avecindaban en Apaseo.

En aquella época, las llanuras del Bajío, cubiertas de mezquites y vegetación propia de la región, ofrecían condiciones favorables para las actividades agrícolas y ganaderas. La presencia de cursos de agua y la cercanía con otras poblaciones también favorecieron el establecimiento de nuevos asentamientos. El nombre Celaya tiene su origen en el vocablo vasco Zalaya, relacionado con el significado de tierra llana o pradera. La denominación evolucionó con el paso del tiempo hasta adquirir la forma que actualmente identifica a la ciudad.

La fundación de la villa representó un proceso de transformación territorial y social en el que participaron poblaciones indígenas, colonizadores españoles y órdenes religiosas. Comprender ese pasado permite reconocer que la historia de Celaya no comenzó con la llegada de los fundadores españoles, sino que tiene raíces anteriores en las comunidades que habitaban estas tierras.

El nacimiento de la Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya

El 1 de enero de 1571 quedó establecida formalmente la Villa de Nuestra Señora de la Concepción de Zalaya. La elección de sus primeras autoridades y la distribución de terrenos sentaron las bases de una población que comenzaría a crecer alrededor de sus espacios religiosos, administrativos y comerciales.

La llegada de los franciscanos fue determinante para la organización de la vida religiosa y social. Con el paso de los años se construyeron templos, conventos y otros edificios que contribuyeron a definir la fisonomía del centro histórico. Entre los inmuebles más representativos destaca el conjunto religioso de San Francisco, cuya presencia constituye uno de los testimonios arquitectónicos más importantes del pasado virreinal de Celaya.

La ciudad también desarrolló una intensa actividad agropecuaria, favorecida por la fertilidad de las tierras del Bajío. El cultivo de cereales y otros productos agrícolas, así como la crianza de ganado y el intercambio comercial, fueron actividades esenciales para el crecimiento de la población. El 20 de octubre de 1655 se concedió a la villa el título de ciudad, con la denominación de Muy Noble y Leal Ciudad de la Purísima Concepción de Celaya. La formalización definitiva de los privilegios asociados al título llegó después, en diciembre de 1658, una vez cubiertos los pagos correspondientes.

Este reconocimiento marcó un momento importante en la evolución política y urbana de la localidad, que dejó atrás su condición de villa para consolidarse como una población de creciente relevancia regional.

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